jueves, 15 de marzo de 2012

Tanto tiempo...

Tanto tiempo pasó ya desde la última vez que escribí!!! Casi me pareció estar en casa ajena, y tuve que hacer un breve recorrido por el blog (por suerte aún es pequeño).

Parece increíble lo que algunos meses pueden hacer en nuestras vidas, tantas historias, tantos recuerdos...tanta vida!

En éstos meses  se fué mi "lita" (abuela materna), casi sin sentir dolor por su pérdida, más que el de la presencia que ya no está. El recuerdo de esas manos ásperas, que de niña solían molestarme al rozar mi piel, por que no entendía el valor de esas imperfecciones. Era la historia de su lucha, de su trabajo, de su amor por los demás, la que endureció aquella piel tornándola áspera pero no menos amorosa. Lela querida, algunos creerán que no disfrutaste de la vida, por que preferiste el sacrificio personal para colaborar con el bienestar de aquellos que amaste con todo el corazón. Yo sé que Dios me dará la bendición de que leas éstas palabras. Palabras que la última vez que nos vimos no pude dejar en tu oído, por que sabía que no las entendías.

Ya tu cuerpo medía lo que medía yo el día en que me acogiste en tu hogar. Tus ojos no vieron lo que llevaba para mostrarte, ya ellos habían partido antes que vos. Pero tu voz seguía presente, tu cabello blanco, tu piel reseca. Fué nuestro adiós alegre, por que tuviste la oportunidad de recobrar la lucidez por unos instantes, y hablar conmigo como hace tantos años, cuando necesitaba alzar mi cabeza para verte.

Te acordarás de nuestras historias? Claro que sí!!!! Yo era esa princesa, de cara sucia y poca educación, en ese "palacio" de piso de tierra y sin revoques. Pero así me criaste, armando ese mundo de fantasía  y de esa forma apaciguaste los dolores del abandono y la pobreza. Tantas veces dejaste de comer, lelita!!!!! Cómo no tener el corazón agradecido, cómo no llevarte siempre en mi memoria!!!! Cuántas enseñanzas me diste acerca de la vida, de cómo estirar lo poquito que se tiene para que alcance para otro más. Para vos el tesoro más grande era tu familia, y tu satisfacción máxima era ver a cada uno de sus integrantes feliz, aunque te quedaras sin comer, aunque toda tu vida fuera esa fantasía, de que vivías junto a mí en un palacio, que yo era una princesa y que teníamos grandes banquetes en aquella mesa de la cocina.

Amo las plantas, lelita, creo que tanto o más de lo que vos las amaste. Algunas me traje a hurtadillas de tu jardín, para conservarlas cerca mío, para tenerte al tenerlas.

Gracias por haberme amado, gracias por haberme aceptado en tu vida, siendo yo tan pequeña y vos con  más de 70. Gracias por haber vivido todo un siglo, por que me dio la oportunidad de compartir tu vida. Gracias por esperarme del otro lado, sé que pronto nos veremos allí e iremos a disfrutar de las plantas y el jardín eternamente. Seguro tendrás en tus brazos al pequeñito que perdiste y yo a aquel que no pudo nacer, te los imaginás? corriendo juntos por el campo, con una felicidad eterna?

Nos vemos prontito, gracias por tu amor.


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